«Tenía este Marcovaldo un ojo poco adecuado a la vida de la ciudad: cartels, semáforos, escaparates, rótulos luminosos, anuncios, por estudiados que estuvieran para atraer la atención, jamás detenían su mirada, que parecía vagar por las arenas del desierto».
Marcovaldo, un obrero, padre de familia ...