Aunque se produzca cierta saturación con temas que se convierten
en objetos persistentes de publicación y debate, en el caso de
las relaciones entre Memoria e Historia el flujo tiene visos de convertirse
en asunto ya integrado para siempre en el oficio del historiador.
Sin duda, cuando se abordan una y otra vez determinadas
cuestiones en una ciencia social, se debe a las demandas y expectativas
que existen en la sociedad de ese momento. Si además esas
aportaciones se agolpan en ciertos años, eso responde a coyunturas
como la de España en la última década, cuando se ha desarrollado
una rica proliferación de análisis sobre las relaciones entre Memoria
e Historia.

