Querido Pierluigi:
Hace días te contesté diciéndote que me parecía que quizás podíamos terminar la polémica con tu réplica; que yo tenía alguna cosa que contestar a lo que ahí planteabas, pero que —me parecía— no iba a ser más que repetir lo ya dicho. Sin embargo, he vuelto a leer tu réplica y ahora pienso que sí puede tener sentido que yo aclare algunos puntos de la misma, si bien dejándote a ti la posibilidad de una nueva réplica: puesto que la polémica empieza con un texto mío, está bien que se cierre con una intervención tuya. En todo caso, procuraré ser breve.

