En el presente artículo se estudian las dos consecuencias de la tendencia a reforzar la dimensión informativa de la publicidad: la prohibición del engaño por omisión, y la imposición al
anunciante de obligaciones específicas de información. En relación con estas últimas, se analiza también la posibilidad de que la información que deba ser revelada en un anuncio difundido
en un medio con restricciones de espacio o tiempo sea incluida en otros medios a los que se remita en aquel anuncio.

