La doctrina de las infraestructuras esenciales pretende evitar que las empresas que poseen o controlan una infraestructura esencial nieguen el acceso a otras empresas y causen así un perjuicio a la competencia. En este ensayo, se analizan dos cuestiones de la mayor importancia práctica: si la empresa-no monopolista debe probar la existencia de un mercado primario (upstream market) y de un mercado secundario (downstream market) y cuáles son los argumentos que la empresa monopolista puede emplear para justificar su negativa de acceso a la infraestructura esencial.

