El tema objeto de este trabajo está en la base de la construcción
europea. Se analizan las distintas modalidades de influencia a que se atienen
los Estados miembros tanto en el Vorfeld de la preparación de las
propuestas de decisión que es la Comisión Europea como en el Consejo
mismo. Se concluye exponiendo la tesis de que, después de casi veinte
años de experimentación institucional, es verosímil que los Estados
miembros se den por satisfechos con el Tratado de Lisboa durante algún tiempo. En la era de la globalización y de la crisis financiera, disponer de
una buena base jurídico-institucional es una condición necesaria para
hacer frente a los desafíos, internos y externos, con que topa la construcción
europea. Pero ¿se detendrá o estancará ésta?

