El anarquismo como movimiento social y cultural heterogéneo tomó
forma, desde los últimos años del siglo XIX hasta el primer tercio del xx,
a partir de manifestaciones diversas en las que siempre aparece relacionado
con movimientos de oposición: republicanismo, anticlericalismo o antimilitarismo,
que amplían extraordinariamente su proyección política, a pesar
de su aborrecimiento oficial por la política y las instituciones liberales.
Revisitar el anarquismo asturiano, en este caso, en sus primeros años,
los menos conocidos, no es volver a la regionalización del anarquismo para
analizarlo más fácilmente, por partes, como gran movimiento de alcance
nacional, sino la justificación de una diversidad morfológica en la que adquieren
sentido, como parte del todo, algunas de sus peculiaridades y que,
finalmente, nos lleva a proponer el uso del término «anarquismos» en sustitución
del excesivamente rígido y unívoco de «anarquismo».

