Recientemente participé en las sesiones (30 de junio y 1 dejulio
de 2005) en que se discutió el texto del informe titulado Libro verde
de la investigación en Humanidades, en cuyo apartado de historia me
sorprendió que, al analizar el problema de la documentación necesaria
para investigar en este campo y tras dedicar una pequeña referencia
a la digitalización de fondos, se dijese:
«También se debieran regular los sistemas de acceso a los documentos.
En el caso de la Historia Contemporánea, cuando en Europa se están saltando
ya espontáneamente los límites de los cincuenta años de antigüedad para
la accesibilidad, entre nosotros este asunto está muy confusa y arbitrariamente
organizado. Es imprescindible aclarar los términos y límites de la privacidad,
y eliminar de los conservadores documentalistas la arbitrariedad y la extendida
confusión que padecen entre identidad de las personas e intimidad de las
personas. Todo acto que en su día fue público, realizado por una persona
pública en calidad de tal, no puede ocultarse bajo la falsa capa de protección
a la intimidad personal» 2 .¿Es realmente éste el principal problema de la investigación en historia contemporánea? ¿No están los autores elevando a categoría
un caso personal?

