El eje franco-alemán ha desarrollado históricamente
el papel de liderar la construcción europea,
de tal manera que los ritmos y resultados de
ésta han reflejado en buena medida las ideas y los
intereses alemanes. De ahí que, en un momento en
el que la integración continental parece vivir una
profunda crisis, resulte especialmente relevante el
dirigir nuestra mirada hacia Berlín en busca de
soluciones. En los últimos años, la política exterior
alemana ha resultado fuertemente criticada precisamente
por su carácter escasamente responsable y su
tendencia a resultar poco predecible, en contradicción
con lo que fueron sus tradicionales características
en el pasado. En este sentido, se percibe una
evidente tensión entre el papel que Alemania parece
desear y el que sus socios pretenden que adopte,
generando una política errática replica longines incapaz de realizar
una contribución positiva a la construcción europea.
Por ello, puede resultar particularmente útil el
examinar la política europea de Alemania desde el
punto de vista del concepto del rol nacional con
vistas a entender los motivos que provocan la existencia
de unas valoraciones tan encontradas sobre
la actitud alemana y sus repercusiones en la política
continental.

