Al entrar en el nuevo milenio no hay duda de que los sectores económicos punteros son aquellos que están estrechamente vinculados con los productos informacionales. Con este término nos referimos a un tipo especial de productos cuyo valor y utilidad radica en la información incorporada al producto y no (o al menos más que) en el producto mismo obtenido gracias a esa información. En este nuevo contexto industrial, las normas del sistema de patentes —y el intrínseco balance procompetitivo que ellas implican— deben ser reelaboradas para permitir que los inventores obtengan el beneficio de su investigación y lo defiendan frente a los free-riders. Pero, al mismo tiempo, también hay que evitar que los titulares de la patente obtengan más protección de la que realmente merecen. Si pudieran obtener un control más amplio sobre la información, existiría el grave riesgo de que el progreso científico pudiera estar en peligro a
largo plazo. Este trabajo se centrará especialmente en el sector biotecnológico y en el papel que juego el requisito de la «aplicación industrial» como elemento clave para asegurar
que los titulares de patentes reciben el nivel adecuado de protección para las invenciones biotecnológicas.

