Como es sabido, la Carta de la Unión está destinada, ante todo, a marcar los límites del poder público europeo frente a la persona (situada esta, tal y como reza el Preámbulo, en el centro de la actuación de la Unión una vez
instituida su ciudadanía y creado el espacio de libertad, seguridad y justicia). O lo que es igual, y con palabras del apartado 1 del art. 51, sus disposiciones “están dirigidas a las instituciones, órganos y organismos de la Unión”.

