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¿Podemos erradicar la violencia de género?

¿Podemos erradicar la violencia de género?
análisis, debate y propuestas

  • ISBN: 9788490452660
  • Editorial: Editorial Comares
  • Lugar de la edición: Granada. España
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 23 cm
  • Nº Pág.: 291
  • Idiomas: Español

Papel: Rústica
25,00 €
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Resumen

Para un matemático hablar de la igualdad no deja de ser parte del propio oficio, y por eso no he podido resistirme a comenzar este prólogo con una frase lapidaria de Pitágoras de Samos, reconocido filósofo de la antigua Grecia, que ha pasado a la historia como el primer matemático puro, recordado por un famoso teorema que lleva su nombre, sobre cuya vida y enseñanzas merece la pena profundizar, más allá del carácter de leyenda que algunas de sus doctrinas han adquirido con el paso del tiempo
Pero para el matemático de vocación que escribe estas líneas, la igualdad es ante todo la convicción de un principio irrenunciable, el de la convivencia entre personas, hombres y mujeres, que tienen el mismo valor. Desde ese sentido profundo, la frase que Pitágoras dejó grabada para la Historia (de la humanidad y de las matemáticas) no está obsoleta y desfasada, sino que tiene un significado trascendente y de plena actualidad en este siglo XXI en el que, por desgracia, no hemos conseguido alcanzar la igualdad plena, real y efectiva entre mujeres y hombres. Qué triste y qué cruel, contemplar cómo siguen perviviendo los estereotipos, el machismo, la discriminación, la brecha salarial y el techo de cristal, que sitúan a la mujer en una posición inferior y subordinada al hombre, todo ello a pesar del enorme avance que hemos efectuado en nuestra Legislación. Qué sociedad tan horrible es ésta, donde la violencia de género sigue sumando crímenes.
Sufrir y morir a manos de un hombre, por el mero hecho de ser mujer, es un símbolo manifiesto de la brutal desigualdad en que convivimos. Y luchar contra ella es el compromiso que manifiesta este libro, que tengo la suerte de prologar, con la tristeza de constatar la vigencia de la afirmación pitagórica. Pero esa afirmación del sabio griego no es como su teorema, de demostración indubitable, sino una máxima que entre todos podemos y debemos rebatir.
El propio Pitágoras nos mostró el camino, cuando fundó su Escuela en Crotona, al sur de Italia, conocida entre los suyos como el Círculo de la Hermandad Pitagórica: allí eran aceptados y tratados por igual tanto hombres como mujeres, algo excepcional en la Magna Grecia y en el mundo antiguo en general. Se cuenta que de la trentena de estudiantes que cada curso entraban en la Escuela, más de la mitad eran mujeres, y de entre ellas surgieron las primeras filósofas y matemáticas reconocidas, al igual que las primeras maestras, médicas y científicas, como Teano, cuyos descubrimientos físicos sobre el origen del universo han pasado a la historia. Hombres y mujeres hacían así realidad la hermandad a la que pertenecían, conviviendo en igualdad y protagonizando la construcción de una sociedad de bienestar, dónde nadie se planteaba prejuicios ni existían exclusiones sexistas.
Una pena que los principios igualitarios de aquella Escuela no perduraran en el tiempo, y que el machismo siguiera imperando también en el mundo científico, con épocas donde incluso la mujer estaba vetada y relegada solo a labores de apoyo doméstico a los científicos hombres. Y es que ni la Ciencia se libra de las injusticias hacia las mujeres.

Resumen

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