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Españoles ¡Franco ha muerto!

Españoles ¡Franco ha muerto!
la Transición como el continuismo de los pilares de la dictadura

  • ISBN: 9788417700096
  • Editorial: El Viejo Topo
  • Lugar de la edición: Barcelona. España
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 22 cm
  • Nº Pág.: 137
  • Idiomas: Español

Papel: Rústica
15,00 €
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Resumen

Españoles ¡Franco no ha muerto! es a la vez denuncia y propuesta. Denuncia de que los pilares franquistas siguen siendo los de la vigente Constitución, y propuesta de que, de una vez por todas, sea borrado el legado de la dictadura.

La tesis que Iván Ballesteros defiende en este libro es que el resultado final de la Transición no fue producto de un consenso obtenido por los supuestos convencidos demócratas Adolfo Suárez y Juan Carlos de Borbón tras arrancar con esfuerzo la aprobación del búnker franquista. Un relato instalado de lo que fue la Transición española que tiene más de fábula que de realidad. Según Ballesteros, es falso que ellos convencieron a los franquistas de las bondades de la democracia y consiguieron doblegar las voluntades que se oponían a ella.

En vez de eso, lo que hubo fue de un forcejeo en el que las elites franquistas encabezadas por los dos personajes citados trataron de evitar la ruptura democrática. Algo que creó una equivalencia de fuerzas que condujo inevitablemente al consenso. Así, la Transición fue un proceso gradual que finalizó en la democracia imperfecta de hoy. Pero podía haber tenido otros desenlaces. ¿Algunos ejemplos? Desde que se cambiaran algunas cosas pero se mantuviera el cordón umbilical con los Principios Fundamentales del Movimiento hasta poder desembocar en una ruptura democrática radical que borrara definitivamente los vestigios del franquismo.

No fue así, ni una cosa ni la otra. Un cierto equilibro de incapacidades para lograr los objetivos de unos y otros situó los acontecimientos en un marco de incertidumbre que acabarían en el pacto y el consenso. Se blindaban así los privilegios de las elites de la dictadura, a las que se eximía de cualquier responsabilidad. Empezaba un pacto de olvido. Pero, además, se garantizaba la continuidad de los pilares fundamentales del régimen anterior. Hablamos de la monarquía y los privilegios de la Iglesia. A cambio, se recuperaban las libertades básicas.

Tal como apunta Ballesteros en este Españoles ¡Franco no ha muerto!, la pervivencia de algunos rasgos del régimen de la dictadura pueden hallarse en la vigente Constitución. Ahora que parece inevitable su reforma, se abre la oportunidad de acabar en ella con esos vestigios del franquismo.

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