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El edicto justinianeo de los 'Tres Capítulos'

El edicto justinianeo de los 'Tres Capítulos'
en el marco de la disputa cristológica sobre la doble naturaleza de Cristo

  • ISBN: 9788491486541
  • Editorial: Editorial Dykinson
  • Lugar de la edición: Madrid. España
  • Colección: Monografías de Derecho Romano y Cultura Clásica. Derecho público y privado
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 22 cm
  • Nº Pág.: 239
  • Idiomas: Español

Papel: Rústica
26,00 €
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Resumen

Uno de los mayores problemas que Justiniano tuvo que abordar en relación con su política religiosa es el referido a la cuestión monofisita, de la que tratamos en el Capítulo II del presente estudio, titulado «La controversia de los “Tres Capítulos”», donde se analizan con esmero una serie de acontecimientos que llevaron al Papa y al Emperador a posicionamientos enfrentados y que desembocó en un nuevo Concilio V celebrado en el año 553 en la capital del Imperio; que, a nuestro juicio, no cerró adecuadamente las heridas abiertas en la corriente monofisita, ni en la doctrina católica, ni impidió el cisma de parte de algunas Iglesias occidentales, como tendremos ocasión de constatar en el Capítulo III.
El edicto de los “Tres Capítulos”, promulgado por Justiniano en el año 543, o 544, es una de las consecuencias de la disputa cristológica habida entre el nestorianismo (o difisismo) –que defiende la radical separación entre las naturalezas divina y humana de Cristo– y el monofisismo –que sostiene que la naturaleza humana y la naturaleza divina de Cristo se confunden en una sola, como unión hipostática de Dios y el Verbo.
Tras algunos fallidos intentos de reconciliación entre ambas posturas, como la celebración de diversos Sínodos y Conferencias, o la promulgación en el año 482, por Zenón, de un “decreto de unificación”, conocido como Henotikon, Justiniano promulgó el edicto de “los Tres Capítulos”, por el que se condenaban los escritos de tres Obispos nestorianos: Teodoro de Mopsuestia, Teodoreto de Ciro, e Ibas de Edesa. Dicho edicto tenía como finalidad atraerse a los monofisitas y acercar a los cristianos no calcedonianos hacia la ortodoxia calcedoniana, pero los católicos consideraron que la adhesión a la condena de los Tres Capítulos comprometía los dictados del Concilio de Calcedonia, por lo que las reacciones no se hicieron esperar. Ante tal situación el entonces Papa –Vigilio– se abstuvo de suscribir el edicto. Por su parte, los monofisitas tampoco estimaron conveniente alinearse con la posición imperial, que interpretaron como un ataque a su doctrina.

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