Las viudas de los «caídos y mártires» de la guerra civil contribuyeron,
«desde abajo», a la construcción de la dictadura franquista, especialmente
en lo relativo a sus relatos de cautiverio, dolor y muerte
como legitimación del Nuevo Estado. Algunas de estas mujeres se erigieron
en agentes de memoria mediante la elaboración de un duelo activo
y público destinado a mantener vivo el recuerdo de sus muertos
y del conflicto. Asimismo, como agentes de violencia, cursaron denuncias
y acusaciones contra sus vecinos de pasado republicano. El presente
artículo aborda además de qué manera estas viudas se beneficiaron
de distintas medidas socioeconómicas impulsadas por el Estado
franquista, medidas dirigidas a proteger las condiciones de vida de sus
apoyos sociales y a proporcionarles gratificación.

