Este ensayo analiza el uso que hacen los Estados de la propaganda
cultural como un instrumento de su política exterior. Reconstruye las circunstancias
históricas en las que se extienden las prácticas de manipulación
de la opinión extranjera y compara las formas de institucionalización
de esas políticas en las principales potencias. También se hace un
análisis de los conceptos y las categorías utilizadas para designar tales
prácticas, antes de repasar la bibliografía que ha abordado su estudio
desde la práctica administrativa, la ciencia política y, por último, la historiografía
de las relaciones internacionales.

