La espuma de los acontecimientos ha mostrado en la superficie de 1991 la manifestación de un proceso de evidente trascendencia histórica, como es el de la desmembración de la URSS y el de la desarticulación de su sistema económico, social y político. Por más que tal proceso fuera esperado desde hace algún tiempo, la sorpresa ha sido la reacción más característica de los observadores y estudiosos -con alguna notable excepción, como la de H. Carrere d\'Encause-, desbordados por la vertiginosa rapidez de los sucesos, sin tiempo apenas
para analizarlos adecuadamente. Por eso creo que será conveniente que respondamos primero a la pregunta de qué ha pasado, para con más calma pasar revista a lo que sobre ello se ha escrito recientemente.

