España nunca ha realizado una «cultura cívica». Al contrario, la
España contemporánea se ha caracterizado por una «cultura de guerra
civil», marcada por la división de creencias y escaso consenso: entre
1808 y el presente, no ha habido régimen español que haya durado
más de cincuenta años. Tal polarización a largo plazo, sin embargo,
no excluye el intercambio ideológico.

