En las dos últimas décadas, los estudios sobre las emociones y los
afectos como prácticas sociales construidas en la cultura, y por lo tanto
historiables, han supuesto un lugar de encuentro entre la historia social
y la historia de las mujeres. En este artículo, desde esta doble perspectiva
y a partir de una serie de novelas del siglo XVIII, se aborda la emergencia
y difusión de un nuevo modelo de relaciones amorosas, las bases
ideológicas del mismo y las contradicciones perceptibles en el nuevo
lenguaje del amor, entre las representaciones identitarias de hombres y
mujeres y las expectativas sentimentales femeninas en un contexto cultural
marcado por el cambio como es el de finales del Setecientos.

