El desarrollo del teatro lírico moderno en España tuvo uno de sus
aspectos más sobresalientes en el antagonismo con la ópera italiana,
asunto quizá sobrevalorado por cierta crítica musicológica pero poco
contemplado como fenómeno cultural. Más que una siempre malograda
ópera española fue la zarzuela a mediados del siglo XIX el género que hizo
viable un teatro lírico nacional. Su capacidad para llegar a públicos
amplios permitió que se constituyera en un producto sólido del negocio
del espectáculo y en su aceptación jugó un papel relevante tanto el uso de
recursos musicales extraídos del repertorio tradicional como la puesta en
escena de estenotipos de lo español en los que se reconocía el público y
los autores cultivaban.

