En 1844 veintiocho trabajadores del pequeño pueblo de Rochdale (próximo a
Manchester, Inglaterra), que se habían quedado sin empleo, decidieron asociarse;
aportaron una pequeña cantidad de dinero, alquilaron un local que les sirvió como
almacén y lugar de reuniones, se dotaron de unos principios y unas reglas prácticas
de organización y funcionamiento, y crearon la que para muchos estudiosos es la
primera cooperativa de la historia. Nacido como respuesta a las consecuencias
económicas y sociales de la primera revolución industrial, el cooperativismo tuvo unos
orígenes más antiguos y plurales, pero fue el éxito de la cooperativa de Rochdale lo
que produjo una rápida difusión de sus principios en otras localidades inglesas y en
el continente europeo. El modelo se extendió por Francia y Bélgica, países donde
habían nacido experiencias...

