«La extraña y absurda unidad entre sacerdotes progresistas
y los católicos que les siguen con elementos socialistas y aun
declaradamente comunistas, provoca el desconcierto entre la
población que, poco a poco, desconfiada y recelosa, va camino
de no saber discernir dónde está lo malo y dónde lo bueno,
ni a qué disciplina ni en qué campo debe situarse»
(De la alcaldía de Tarrasa al Gobernador Civil, 1966?)

