Con las tesis de Marfany sobre la «utopia mesocratica» de los catalanistas
de fin de siglo (1995, p. 183) Y el paso del catalanismo al
nacionalismo entre 1898 y 1906 (1995, p. 210) 2 ha vuelto a actualizarse
la polémica sobre la dimensión ideológica y social del nacionalismo
catalán que Jordi Solé-Tura propusiera en 1967 con su Catalanisme
i Revolució Burgesa al identificar un sector del catalanismo con los
intereses de la burguesía que, viendo frustrada la dimensión política
institucional de Estado a partir de un proceso revolucionario burgués,
asumía la reivindicación nacionalista.

