En la tercera década del siglo xx existía en España un riquísimo
y variado entramado de asociaciones rurales tanto de ámbito local como
comarcal, regional o incluso nacional. Según un censo oficial, en 1926
había en este país 766.000 campesinos sindicados en las formas más
comunes de cooperación agraria hasta entonces. La principal la formaban
los famosos sindicatos agrícolas -auténticas cooperativas del campo-,
los cuales reunían ellos solos más de la mitad de todos los agricultores
asociados -442.200-. El resto estaban sindicados en cámaras agrarias,
comunidades de labradores, cajas rurales y asociaciones de labradores.
La cifra del total de campesinos sindicados era importante.

