En este artículo quiero examinar, desde una óptica especialmente crítica y sin consideraciones
a su amplia moda actual, algunas (no todas) las ideas centrales propuestas por L. Ferrajoli
con respecto a la doctrina del garantismo penal, tal como ésta se presenta básicamente en su
obra Derecho y razón. Después de denunciar algunos vicios argumentativos —elementales, pero
no por ello menos importantes— en que incurre el autor italiano, concluyo que las tesis centrales
del llamado garantismo no aportan, en lo fundamental, nada sustancial al corpus del conocimiento
que existe y que se conoce desde hace mucho tiempo sobre la materia penal. Al contrario, dicho
garantismo resulta ser en la actualidad una ideología juridicista, no sólo engañadora sino acaso
hasta dañina. Ella presenta el saber penal como si en este se tratara de una actividad primordialmente
cognitiva y racional (científica), incluso susceptible de formalizaciones lógicas (por mor de
algunas tablas «garantistas»). Así conduce a apartar la vista de las grandes líneas retóricas, vindicativas,
poco racionales e incluso corruptas por las que desfilan, hoy como ayer, muchos de los
casos penales que se resuelven en la práctica forense de los tribunales judiciales, especialmente
en países como los de América Latina.
Abstract:In this paper I seek to examine, from a strictly critical point of view, some of the central
ideas proposed by Ferrajoli on the doctrine of criminal garantism, such as they are presented
in Derecho y razón. After denouncing some argumentative mistakes made by the Italian author,
I conclude that the main thesis of the so called garantism do not contribute anything substantial
to the corpus of the existing knowledge on this subject. On the contrary, this garantism is at present
a kind of «juridicist» ideology which is not only misleading but even harmful. This ideology
presents criminal knowledge as if it were primarily a cognitive and rational (scientific) activity, even
capable of logical formalization. In this way it leads one to ignore the main vindictive, rhetorical and
scarcely rational and even corrupt trends that still today characterize many of the criminal cases
that are resolved by the judiciary, particularly in Latin American countries.

