Las guerras española e hispanoamericanas del período 1808-1825
son concebidas en este artículo como un fenómeno histórico único derivado
del derrumbe dinástico de 1808 y desembocaron en una revolución
política. Se examinan las distintas caracterizaciones que fueron atribuidas
a las guerras -guerra civil, guerra de independencia, guerra y revolución-,
tomando en cuenta las relaciones existentes en distintos niveles
entre la guerra y el proceso revolucionario. Se muestra cómo, en el
mundo hispánico en su conjunto, ambos desembocan no en el fortalecimiento
del Estado sino, al contrario, en su desmantelamiento.

