Obviamente, todas las tendencias políticas que actúan en el seno
del mismo Estado se influyen recíprocamente en mayor o menor medida
y mantienen siempre entre sí relaciones políticas, sean de confrontación
o de colaboración. Aquí nos toca contemplar la relación entre republicanismo
y nacionalismo. Estos dos fenómenos políticos recorren buena
parte de los dos últimos siglos de la historia española con fluctuaciones
coincidentes en unos períodos y daramente desfasadas en otros. Y su
relación nos remite a un aspecto central del devenir de la España
contemporánea: la tensión entre centralización y descentralización política.
Tensión que precede, aunque con otras manifestaciones, al período
que aquí consideramos y, por tanto, a la aparición de los nacionalismos
alternativos al español y que continúa hasta el presente.

