«Cuando nuestros venideros lean la historia de la cruda y lastimosa
guerra que por espacio de seis años ha afligido a estos naturales
(...) serán pocos los que (... ) no tengan por una paradoja la perfecta
armonía y dichosa paz que sucedió inmediatamente al furor y la
violencia de las pasiones. Los partidos se han confundido, las opiniones
encontradas han desaparecido y reunidos todos los vascongados
bajo de la bandera de paz y fueros, presentan al mundo civilizado
el noble y nuevo ejemplo de una gran familia estrechamente unida».

