La Guerra Fría, además del enfrentamiento político y estratégico
entre sistemas antagónicos, engendró una intensa batalla ideológica
en la que se enfrentaron dos modelos de sociedad y dos concepciones
de la libertad incompatibles entre sí. Las polémicas entre intelectuales
anticomunistas y antiimperialistas se intensificaron hasta dividir el
mundo intelectual europeo en dos bandos que acabaron trasladando
al terreno cultural la división política en dos bloques. Los principales
Estados implicados utilizaron a los intelectuales en esa batalla ideológica
para ganar adeptos del otro bando y, sobre todo, para impedir
que la ideología rival prosperara en el propio.

