La temática de las independencias iberoamericanas y la crisis de la
monarquía tuvo un general consenso historiográfico hasta los años
cincuenta del siglo XX en la mayor parte de las academias iberoamericanas.
Consenso que era aceptado por un amplio arco político e ideológico,
que iba de las izquierdas a los liberales o conservadores. En el
caso de Argentina, México y Perú, este consenso se había forjado desde
el siglo XIX, pero en todas las historiografías de estas repúblicas se
coincidía en varias ideas centrales. En primer lugar, el nacionalismo
que impregnaba toda la explicación y que se tradujo en un metarrelato
hegemónico entre los historiadores dedicados a las guerras de independencias.

