El título adoptado para este estudio es engañoso. En realidad, hasta
muy cerca del 25 de abril de lo que podernos hablar es de «Portugal
y la no participación en el movimiento de integración europea». Sólo
a fines de los años sesenta, cuando el país dejó de ser una sociedad
rural, cuando casi dos millones de portugueses vivían en Europa, y
cuando la CEE representaba dos terceras partes del comercio nacional,
sólo entonces puede hablarse de una corriente interna fuerte, que se
interesa en la integración europea y discute las modalidades de la
posible participación portuguesa.
Este estudio trata de analizar las razones de esta actitud.

