Resulta cuando menos aventurado tratar de emitir un juicio estimativo
acerca de la «añada» historiográfica de un período concreto (en nuestro
caso 1996), aunque sólo se tenga en cuenta el dato parcial de la fecha
de publicación, dado que toda obra es fruto de una larga y reflexiva
elaboración. Hay un segundo elemento distorsionador que se refiere a
la información y sobre todo a la valoración. Es muy difícil tener información
inmediata y relativamente completa de todo lo publicado sobre
historia, especialmente por lo que se refiere a los ámbitos internacional
y local. Si la relación puntual (anual) resulta ya de por sí difícil, la
valoración de la misma viene a ser mucho más aleatoria. De ahí que,
entiendo, es necesario variar un tanto la óptica o si se prefiere la metodología
a la hora de enfrentarse con esta tarea historiográfica que la
Asociación de Historia Contemporánea se ha impuesto.

