El pasado mes de agosto, recién cumplidos los noventa y siete
años, se nos fue el historiador Pierre Vilar sin que apenas trascendiera
la noticia de su muerte. En 1991 había sufrido una pérdida drástica
de la visión que le privó casi por completo de ella. Pese a su avanzada
edad, en otras circunstancias quizás la enorme vitalidad que le llevó
a hacer compatible la investigación rigurosa, la reflexión lúcida y
el interés constante por la cosa pública, le hubiera seguido empujando
a estar de algún modo presente en la nueva coyuntura intelectual
y política de la última década del siglo xx. No ocurrió así y el último
exponente de su extensa y variada obra, muy conocida e influyente
desde mediados del pasado siglo en España, fue el libro publicado
en 1995 con el título Pensar históricamente, gracias al empeño, la
dedicación y el esfuerzo de Rosa Congosto En dicho volumen se
incluye el primer capítulo, escrito antes del verano de 1991, de un
estudio inacabado para la colección dirigida por Jacques Le Goff
«La construcción de Europa» y un texto autobiográfico sobre algunas
etapas de la vida de Pierre Vilar, que llega hasta el final de la Segunda
Guerra Mundial.

