En este artículo se analiza el proceso de aprendizaje político que
permitió, en el ámbito rural, la construcción de la democracia en España.
Se trata, así, de poner de manifiesto la complejidad del proceso de transición
democrática escapando de lecturas deterministas que achacan el
cambio a los pactos entre elites políticas. Lejos del papel secundario otorgado
al mundo rural y a la periferia del país, se presta atención al proceso
de aprendizaje de la ciudadanía que permitió la normalización democrática
de las estructuras de poder. Para ello, se analiza la superación del
restrictivo marco de representación franquista a través del estudio de las
elecciones a Cámaras Agrarias (1978) que sirvieron de valiosa experiencia
de cara a los primeros comicios municipales. Se pretende así mostrar
que, sin la «conquista» democrática del ámbito municipal, difícilmente
podría entenderse la consolidación de la democracia en nuestro país.

