Los mineros del carbón son rehenes de su propia historia con mayor intensidad que ningún otro colectivo laboral. Durante este siglo han ocupado la vanguardia de la clase obrera española, iluminando la trayectoria de los sectores más concienciados y combativos, aquellos
que creyeron posible la construcción de una sociedad de trabajadores.
Esta posición avanzada la conquistaron participando activamente en la huelga general de 1917, en la huelga revolucionaria de 1934, en la defensa de la República en 1936, pero sobre todo en la penosa tarea de reconstruir la conciencia y la combatividad de los trabajadores bajo el franquismo, a partir de formas originales que vertebraron comisiones espontáneas, efímeramente construidas para realizar reclamaciones fácilmente asumibles con frágiles plataformas legales adheridas al aparato institucional; hasta el punto que iniciaron
en 1962 un intenso ciclo de hostigamiento al régimen con una huelga general que sacó de las catacumbas a la oposición al franquismo.

