Los estudios sobre la vida cotidiana en Italia pueden hacer gala
de un origen anterior a los años setenta, cuando un filón de investigación
minoritario, pero vital, fue protagonista de lo que se podría
definir corno un «falso punto de partida». Una original aproximación
analítica a la historia de las clases subalternas que anticipaba futuros
intereses de investigación debidos al maduro encuentro entre historiografía
y ciencias sociales, sufrirá, sin embargo, una situación de
creciente marginación. Es, por tanto, a partir de finales de los años
setenta cuando las reflexiones teóricas y los primeros trabajos parciales
sobre la vida cotidiana comienzan a asumir algún relieve en el
panorama de los estudios históricos italianos. La traducción nacional
de aportaciones de ascendencia preferentemente anglosajona y francesa,
representa un momento preliminar, aunque gracias al impulso
tanto de las discusiones teóricas corno de los frentes de investigación
abiertos por la microhistoria, los estudios italianos sobre la vivencia
cotidiana revelan algunas peculiaridades respecto de los modelos más
acreditados de la historiografía europea.

