Tras una serie de consideraciones sobre la política de la memoria con
respecto al exilio en México y su historiografía, el autor aborda la política
del régimen de Cardenas hacia los republicanos españoles y la acción de
las instituciones de ayuda a los refugiados durante el bienio 1939-1940.
Son examinadas las principales cuestiones debatidas como la «embajada
oficiosa» de Indalecio Prieto, la posición del secretario de Gobernación,
la ayuda de los exiliados a los niños de Morelia, las limitaciones de la política
de acogida, la suspensión de la emigración en agosto de 1939 y la «ambigüedad
» de la relación con España del régimen del nuevo presidente
Manuel Ávila Camacho.

