Elaborar una síntesis histórica de la dictadura franquista a partir
del papel desempeñado por los poderes locales en su fase de consolidación
es un reto un tanto temerario por dos razones: por la abundante
producción de historia local en los últimos años, y por el debate teórico
y metodológico que se ha suscitado ante la «explosión» de estudios
locales. Si asumimos las reflexiones expuestas por Carlos Forcadell
acerca de la fragmentación y fragilidad teórica de los estudios de historia
local, el miedo a la síntesis explicativa estaría justificado, no tanto
por los motivos que él aduce, sino más bien por la dificultad que
entraña extraer una explicación global de los aún escasos trabajos que
han atendido, centralmente, los poderes locales durante el franquismo.
La primera cuestión que se nos plantea es si esos estudios se han
apoyado, para formular y confirmar sus hipótesis, en los problemas
teóricos generales que afectan a la instalación de las dictaduras, o,
por el contrario, se han limitado a aplicar las categorías históricas ya
abordadas en las investigaciones generales.

