Durante el siglo XIX se va a alcanzar en toda Europa la normalización de las ciencias en las universidades. Se insertan precozmente en algunos países, en Francia desde luego, mientras en España se logra con mayor dificultad y tardanza. Las universidades europeas en el antiguo régimen presentaban graves obstáculos estructurales o de organización para el cultivo de las ciencias nuevas: las cuatro facultades mayores estaban asignadas a teología, cánones, leyes, y sólo medicina conectaba con el naciente mundo científico. Mientras, las matemáticas o la nueva física tenían que introducirse en cátedras sueltas o en la Facultad Menor de Artes o Filosofía, en liza con la vieja tradición de la metafísica, la lógica o la física aristotélicas.

