Tres factores esenciales de carácter externo influyeron en las transiciones
ibéricas: el papel de los EE UU, el de Europa y el de la
URSS \\\'.
El final de la década de los sesenta e inicios de los setenta estuvieron
marcados a nivel político por la distensión entre los bloques (como
evidenciaron los Acuerdos SALT 1 de 1972 y SALT 11 de 1979). Los
EE UD centraron sus prioridades en la guerra del Vietnam donde, después
de la ofensiva vieteong del Tét en 1968, entendieron que no
podían ganar y que necesitaban encontrar una salida negociada con
la URSS y con la República Popular de China. Su posterior derrota
en 1973 y el escándalo «Watergate», que obligó a dimitir al presidente
Richard Nixon, hicieron que se centrasen esencialmente en su política
doméstica, permitiendo mayores niveles de autonomía europea.

