En Italia, en los años que van aproximadamente desde el comienzo del siglo hasta 1922-26, la acción colectiva de las mujeres se manifestó sustancialmente a través de dos cauces: las formas asociativas del primer feminismo burgués y la presencia femenina militante en
el movimiento del trabajo y en el Partido Socialista (las relaciones entre asociacionismo femenino y Partido Socialista se cruzan en la vida de muchas y destacadas figuras femeninas de la época). La presencia política femenina, pese a sus muchas diferencias internas, estuvo motivada por lo menos hasta 1911-15 por una fuerte conciencia de emancipación.

