Después de una hispanofilia y hasta hispanomanía muy propias
de entusiasmos románticos, con motivo del trauma de 1870 y con miras
diplomático-estratégicas, se constituye el hispanismo en disciplina universitaria:
en 1879, año de creación de la Société franco-ibérique en
Toulouse, aparece, bajo la pluma de Morel-Fatio, el término «hispanista
»; en 1886 se crea la primera cátedra en Toulouse y en 1898-1999
la agrégation de español y el Bulletin hispanique. Nace el hispanismo
«científico» con una perspectiva a la vez literaria e histórica, a lo
Lanson. El hispanismo «monástico» y el hispanismo «secular» (Niño,
1988) saben manifestar su interés por la España más contemporánea
al lado de los estudios más históricos [cfr., por ejemplo, M. Bataillon
autor de Erasme et l\\\'Espagne (1937) y traductor de Unamuno en 1923].

