Más de cincuenta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial nos siguen llegando los ecos de la contienda. Respaldados por la toma de conciencia, de alcance internacional, sobre la necesidad de reparar a las víctimas civiles de los conflictos bélicos, y estimulados por los movimientos en pro de los derechos del hombre, supervivientes de aquella época o sus causahabientes dirigen a los tribunales domésticos pretensiones de indemnización basadas en violaciones graves de los derechos más básicos: a la vida, a la integridad, a la libertad, a la dignidad. El resultado de las reclamaciones es dispar.

