Este artículo analiza cómo las sociedades filantrópicas, creadas en
el Madrid postrevolucionario entre 1838 y 1843 siguiendo los principios
de la economía social, contribuyeron a la construcción pública y política
de un emergente modelo de feminidad de clase media. En él se explora,
por una parte, la incorporación de las señoras a sus secciones de damas
como individuos y mujeres, como iguales y diferentes a los hombres. Y,
por otra, al mismo tiempo, se evidencia cómo la escisión cada vez más
explícita entre los discursos políticos respetables del moderantismo y el
progresismo reflejó también lecturas diferentes del nuevo discurso social
y de la presencia de las mujeres en el espacio público.

