La fotografía recibe en este número de AYER una consideración
especial que destaca frente a la concedida al resto de las fuentes
visuales anteriores y posteriores. No en vano es el primer soporte
de información icónica con un claro componente tecnológico. Con
la fotografía se produce una intermediación de la tecnología más
allá de la destreza manual, que hasta entonces había marcado el
desarrollo de la pintura o la escultura. Con la invención fotográfica
se van a exigir otra suerte de destrezas en relación con la capacidad
o cualificación en el manejo de nuevos artefactos. Estos procedimientos,
si bien por una parte automatizan y facilitan la obtención
de imágenes, se interpretan por otra, y en aquel momento especialmente,
como actividades extrañas y repudiables para pintores
o artistas.

