\"Si el suicidio es un crimen reprobado por la ley de Dios, el más
terrible con relación a su autor, porque en él no cabe arrepentimiento
y cuya repetición no es dado a la ley penal evitar, sino que su
desaparición sólo puede procurarse por medio de las ideas, los sentimientos,
las creencias y las costumbres, trahajemos todos de consuno
para lograr la proscripción del suicidio, desterrándolo por completo
de nuestra querida patria, cuya regeneración social, por medio de
saludables leyes, se impone con más imperio aún que la hoy tan
anhelada y decantada regeneración política.»
Amllrosio Tapia y Gil (Barcelona, 1881)

