La historia de la vida cotidiana del campesinado gallego de los
siglos XVII-XIX, y sin duda también el de otros ámbitos geográficos,
SI quiere ser verdadera historia desde abajo al modo corno la practicó
Thompson y no un simple comentario frívolo, trivial o condescendiente
de anécdotas, tropieza con dificultades que muchas veces parecen
insuperables. La casi absoluta ausencia de testimonios escritos
de propia mano por los protagonistas obliga con frecuencia al investigador
a emprender un rastreo intenso y fatigoso de fuentes variadas,
con el propósito de encontrar algunos resquicios o portillos
que permitan «sorprenden a los rústicos en sus quehaceres más normales,
que, justamente por ello, no tendrían que dar origen a textos.
En este aspecto el estudioso que investigue los grupos privilegiados o
las sociedades urbanas del Antiguo Régimen se encuentra en posición
más ventajosa, al contar con una mayor abundancia de información.

