En este trabajo intentamos ofrecer una panorámica general de la transición
al liberalismo en España. Tras los fracasos de 1814 y 1823, la definitiva
consolidación del Estado liberal va a ser consecuencia de un gran pacto político.
Para comprender este consenso es necesario conocer los procesos de fragmentación
interna sufridos tanto por el liberalismo como por el absolutismo.
En este segundo caso, la corriente defensora de las reformas administrativas
ocupó un lugar destacado en la defensa de la causa sucesoria de Isabel ll.
Ahora bien, una vez muerto Fernando VII, y ante la fuerza de los elementos
carlistas, sólo las reformas políticas podían atraer a los liberales a la salvaguardia
de la Monarquía de Isabel II. Estas reformas se concretaron en el sistema
del Estatuto Real (1834-1836).

