No pocos períodos en la Historia política de la España contemporánea han sido objeto de estudios que antecedieron a los del historiador de la política de esta nacionalidad. El caso más obvio ha sido el del período más conflictivo de nuestra contemporaneidad, es decir los años treinta. En este caso fueron historiadores nacidos de otras latitudes los que hicieron las primeras interpretaciones objetivas, por libres del género de planteamiento ideologizado que era habitual en la España de los años cuarenta o cincuenta. Siendo, por tanto, netamente positivo el hecho de que aparecieran este tipo de investigaciones, con el transcurso del tiempo se han apreciado también sus inconvenientes.

