La España del siglo xx está preñada de episodios de violencia
política de menor, similar o mayor recurrencia y dramatismo que
en otros países de su entorno. Las insurrecciones y los pronunciamientos,
el terrorismo y el pistolerismo barceloneses, la violencia
anticlerical, la de la retaguardia durante la Guerra Civil de 1936
en ambas zonas y la de la dictadura franquista a partir de la «victoria»,
así como el terrorismo, aún vigente, de ETA, han sido algunas de
las experiencias más sobresalientes de violencia política en España,
tratadas con desigual rigor y precisión por los historiadores. Sí existen
numerosos trabajos sobre procesos de violencia política, pero ha sido
menor el interés en utilizar tres herramientas que modifican su análisis.

